Se habían encontrado hace poco.
Y hace pronto se habían separado, l
levándose cada uno consigo su nunca o su jamás su afirmación de olvido, su golpeador dolor.
Pero el último beso que volara de sus bocas, era un planeta azul.
Girando en torno a su ausencia.
Y ellos vivían de su luz igual que de su recuerdo.
Otto René Castillo
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